El dólar fuerte y el aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. están desestabilizando la libra, el euro, el yen y sus mercados de bonos. Son el preludio de una crisis mundial de deuda, el escenario ideal para precios del oro más altos el año que viene.

El oro y la plata volvieron a caer esta semana, tras los comentarios de Jay Powell después de recortar el tipo de los fondos federales en un ¼ % hasta el rango del 4,25 %-4,50 %. En la sesión europea de esta mañana, el oro cotizaba a 2606 $, 41 $ por debajo del cierre del viernes pasado, y la plata a 28,90 $, 1,65 $ menos. El volumen de negociación en ambos contratos de Comex fue reducido en la semana previa a Navidad.
Todas las miradas estaban puestas en la Fed, ya que Powell aplicó el recorte esperado, pero restó importancia a las perspectivas de nuevas bajadas de tipos el año que viene. Lo justificó diciendo que era optimista sobre las perspectivas económicas y que la economía está «… en un muy buen momento. Espero otro buen año el próximo año».
En consecuencia, los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU. subieron hacia los niveles más altos desde la pandemia. El siguiente gráfico muestra el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, que, con un cruce dorado por debajo del valor del rendimiento, indica que todavía tiene margen para subir:

La opinión macroeconómica es que unos rendimientos de los bonos más altos son malos para el oro, y por eso el oro y la plata se vendieron a la baja. Es un mito nacido del carry trade de 1980-2000, en el que el oro se alquilaba al 1,5 %, se vendía y lo obtenido se invertía en letras del Tesoro. Pero el mito persiste y, por ello, los fondos de cobertura y otros venden oro de papel para comprar dólares ante una sacudida de los tipos de interés como la de esta semana.
Podría ir más lejos, porque la escasa negociación en estos mercados poco profundos refleja la ausencia de operadores de papel, lo que genera volatilidad. Los bancos de metales preciosos con posiciones cortas también querrán que los valores a precios de mercado de fin de año sean lo más bajos posible. Sin embargo, al observar el interés abierto, vemos que los futuros de Comex se acercan a territorio de sobreventa, que considero que son 450 000 contratos:

El problema para los vendedores en corto es que las solicitudes de entrega están drenando de metal precioso las reservas de Comex. En las quince sesiones transcurridas desde Acción de Gracias, han salido de su posesión más de 75 toneladas de oro y 1393 toneladas de plata, sin contar la salida por los intercambios de futuros por físico, en los que los futuros se cambian por posiciones a plazo en Londres. Puede tratarse de arbitraje, pero casi con certeza incluye compras a plazo para entrega y es un factor de demanda oculto.
En resumen, la caída del oro esta semana presenta las características de una venta masiva y de un preludio de un cierre forzoso de posiciones cortas en un mercado cada vez más ajustado de cara al año que viene. Los bancos centrales, los fondos soberanos y, sobre todo, las fuentes asiáticas que intentan reducir su exposición a las divisas occidentales siguen absorbiendo todo el metal precioso disponible. Por el momento, estas fuerzas son marginales, impulsadas por los mayores compradores que tienen una visión del crédito que aún no ha adoptado el gran público, en particular en el hemisferio occidental.
Tras la declaración de Powell, el cambio hacia rendimientos más altos de los bonos en dólares está teniendo un efecto profundo en otras divisas y mercados de bonos. Con su gobierno socialista, la libra esterlina y el mercado de bonos británicos (gilts) son especialmente vulnerables. El siguiente gráfico muestra la libra esterlina, claramente bajista, con un cruce de la muerte en formación y el valor desplomándose por debajo:

A continuación, el gilt ultralargo de 2071, que se hace eco del carácter bajista de la libra y apunta a rendimientos significativamente más altos:

Pueden plantearse argumentos similares para Japón y la eurozona. Mientras que las perspectivas de estas divisas y de sus bonos son nefastas, el dólar ha ampliado su repunte posterior a las elecciones y el índice ponderado por comercio apunta al alza tras superar la resistencia.

Que el índice ponderado por comercio del dólar tenga aún recorrido, y que los mercados mundiales no estén preparados para unos rendimientos de los bonos al alza, amenaza con provocar múltiples crisis de deuda y de crédito en otros lugares. Cuando los mercados comprendan las implicaciones para todo el sistema de divisas fiduciarias, el movimiento para salir de ellas hacia el oro ganará impulso. En resumen, este es el escenario ideal para un colapso de la burbuja de divisas y crédito y un impulso sustancial para el oro.