El lunes pasado se celebró en Washington una reunión organizada por el Foro de Instituciones Monetarias y Financieras Oficiales (OMFIF) para debatir la futura relación, si la hay, del oro con los Derechos Especiales de Giro1 (DEG).
También figuraba en el orden del día la inclusión del renminbi chino, que parece seguro que se incorporará a la cesta del DEG en la revisión de este año, siempre que Estados Unidos no intente bloquearla.
No es la primera vez que se plantea el asunto. El presidente de OMFIF, Lord Desai, escribió un documento sobre ello tras la última reunión de Washington sobre el oro y el DEG, hace exactamente cuatro años. La inclusión del renminbi en el DEG se rechazó en 2010 por falta de liquidez y volverá a examinarse este año.
Desai señaló en su documento que incluir el oro plantea dificultades porque (y creo que es lo que quería decir) ninguno de los componentes en papel del DEG es convertible en oro, pero la inclusión del oro en el DEG los haría convertibles por la puerta de atrás. Sin embargo, Desai parecía dispuesto a reexaminar los argumentos a favor del oro.
Cabe señalar que, si el oro se incluye en los DEG, el acuerdo no podrá ser duradero mientras los principales bancos centrales sigan empeñados en imprimir dinero como remedio económico universal. No obstante, la postura de China respecto al oro y a su propia moneda podría ser otra cuestión.
Es casi seguro que el Gobierno chino ha acumulado grandes cantidades de oro que aún no ha incluido en sus reservas, y también ha animado a sus ciudadanos a poseer oro. Por tanto, podemos estar seguros de que China ve un papel monetario para el oro, al mismo tiempo que impulsa la inclusión del renminbi en la cesta del DEG. No cabe duda, si se leen los documentos del FMI de la última revisión del DEG en 2010, de que el renminbi cumple hoy los criterios de inclusión. Así pues, la cuestión es si las naciones avanzadas, que dominan la composición del FMI, permitirán la inclusión del renminbi, y si Estados Unidos, que ha ido dando largas a la concesión a China y a los demás países BRICS de una mayor participación en el FMI, cederá y permitirá estas reformas, que el resto de los miembros aceptaron en 2010.
El bloqueo de la reforma por parte de los estadounidenses indica su deseo de preservar la hegemonía del dólar; pero, dado que perdió de forma espectacular en la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, la reforma del FMI podría convertirse en la próxima amenaza seria para el dominio del dólar. Y si Estados Unidos no da marcha atrás en el FMI y el DEG, no tendrá ninguna posición de repliegue; China, en cambio, aún guarda algunos ases en la manga.
Una de ellas es el oro, y otra es su papel en una organización rival creada por los BRICS. El Nuevo Banco de Desarrollo (NDB) se encuentra en las últimas fases de su puesta en marcha, impulsado por la frustración ante los intentos de Estados Unidos de proteger el papel del dólar y de mantener el FMI como un club exclusivo para las naciones avanzadas. En su lugar, el NDB podría emitir fácilmente su propia versión del DEG, respaldada por oro, tal como Desai planteaba en su artículo original.
La razón por la que esto funcionaría es muy sencilla. Los miembros de los BRICS, sin la carga de costes de los Estados del bienestar modernos, podrían ejercer la contención monetaria necesaria para vincular sus monedas al oro, quizá aplicando entre los bancos centrales miembros un sistema de patrón de cambio oro al estilo de Bretton Woods2 para estabilizar sus divisas.
Sin embargo, el NDB casi con seguridad querría ver el precio del oro considerablemente más alto si va a participar en un nuevo rival del DEG. Se animaría a los demás miembros de los BRICS a asegurarse de contar con suficiente oro, vendiendo reservas en dólares estadounidenses para comprarlo, antes de cualquier decisión de seguir adelante con una nueva supermoneda.
Parece que la era del dominio global del dólar como moneda de reserva está llegando a su fin, y que ahora se está preparando el escenario para que el oro vuelva a ser aceptado oficialmente como el dinero de reserva por excelencia, esta vez por la próxima generación de naciones avanzadas.
1 El DEG es un activo de reserva internacional creado por el FMI en 1969 para complementar las reservas oficiales de sus países miembros. Su valor se basa en una cesta de cuatro monedas internacionales clave, y los DEG pueden canjearse por monedas de libre uso. A 17 de marzo de 2015 se habían creado y asignado a los miembros 204.000 millones de DEG (equivalentes a unos 280.000 millones de dólares).
2 Un sistema de gestión monetaria hoy desaparecido que estableció las reglas de las relaciones comerciales y financieras entre los principales Estados industriales del mundo. En 1971, Estados Unidos puso fin unilateralmente a la convertibilidad del dólar en oro, con lo que acabó de hecho con el sistema de Bretton Woods y convirtió el dólar en una moneda fiduciaria; muchas monedas con tipo de cambio fijo (como la libra esterlina, por ejemplo) pasaron también a flotar libremente en ese momento.
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