El oro de los tontos y el oro

El crédito empieza a desmoronarse, comenzando por la renta variable. Los inversores dudan y no saben adónde acudir en busca de seguridad. ¿Bitcoin? Se correlaciona con las acciones tecnológicas. Al público lo han engañado.

Introducción

El pasado fin de semana envié una nota a los suscriptores de pago de mi Substack en la que detallaba las diferencias de valoración entre los bonos y la renta variable, y en la que explicaba que, según esta medida, las acciones están más sobrevaloradas que nunca. El momento de publicar mi artículo vino marcado por lo ocurrido en Japón, donde una notable recuperación del yen ha provocado enormes pérdidas a los inversores institucionales japoneses en acciones estadounidenses y de otros mercados, que, como respuesta a la política de tipos de interés negativos del Banco de Japón, habían buscado una mayor rentabilidad en el extranjero. 

La fuerte recuperación del yen preparó el terreno para un enorme estrangulamiento de las posiciones bajistas en el carry trade, que se había convertido en un elemento importante para financiar las necesidades de endeudamiento del Gobierno de EE. UU., principalmente mediante la compra de deuda a corto plazo en forma de letras del Tesoro. Iba a ser el detonante que iniciara la corrección de la disparidad de valoración entre bonos y acciones.

Cuando se activó ese detonante, las acciones se desplomaron. Si siguen cayendo, es probable que se convoque una reunión de emergencia de la Fed para bajar los tipos de interés e intentar salvar la bolsa de un hundimiento total. Es esta posibilidad la que ha hecho bajar los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE. UU., aunque todavía no lo suficiente para cerrar la brecha de valoración. 

Las medidas de la Fed apuntan a repetir sus intervenciones de finales de 1929. La Fed de Nueva York compró valores del Gobierno en el mercado abierto y redujo el tipo de descuento. Aportó las reservas adicionales necesarias para mantener abiertos los bancos comerciales y satisfacer la demanda de depósitos, a la vez que evitaba que los tipos de interés a corto plazo subieran por la escasez de crédito.

Para repetir esas medidas hoy, la Fed pondrá en marcha un agresivo programa de flexibilización cuantitativa a la vez que reducirá los tipos de interés. Sin un patrón oro, no se espera que haga mucho más para estabilizar la bolsa. En su propio registro histórico, en el que se basa el párrafo anterior, los analistas de la Fed afirmaron que «…cuando se producen desplomes bursátiles, sus daños pueden contenerse siguiendo el manual elaborado por el Banco de la Reserva Federal de Nueva York en el otoño de 1929».

Aquellas medidas estabilizaron el mercado, que recuperó casi la mitad de las pérdidas del septiembre anterior antes de que se iniciara un descenso mucho más pernicioso y continuado de las cotizaciones, que llevó al Dow a una pérdida final de casi el 90 % a mediados de 1932.

Por ahora, el pánico bursátil parece estar en sus primeras fases. Para los inversores desesperados, las fuentes de fondos para cubrir pérdidas consisten en vender las acciones que antes se disparaban y las criptomonedas, encabezadas por bitcoin y ether. Estas dos clases de activos parecen correlacionarse estrechamente, como ilustra el gráfico siguiente.

Un gráfico de líneas azules y naranjas

Descripción generada automáticamente

De esta relación podemos extraer dos conclusiones. La primera es que, lejos de comportarse como una nueva forma de dinero, como afirman los entusiastas de bitcoin, este se comporta como una volátil acción tecnológica. Y la segunda es que los precios de las acciones tecnológicas y de bitcoin los fija el mismo grupo de inversores. Por lo tanto, dadas las subidas de precios de los dos últimos años, tanto las acciones del NASDAQ como las criptomonedas serán fuentes de fondos para cubrir otras pérdidas en un mercado bajista en desarrollo. 

En el contexto de un colapso crediticio cada vez mayor, esta relación tiene implicaciones importantes para el supuesto estatus de bitcoin como futuro dinero libre de contraparte. ¿Sustituye al oro o es solo su versión de tontos?

El resto de este artículo es para suscriptores de pago de MacleodFinance Substack

Volver a los análisis de Goldmoney