“El único problema de la heroína es que engancha demasiado.”
Es uno de los comentarios a un artículo del FT ($) sobre las declaraciones del presidente saliente de la Financial Services Authority británica, Lord Turner, a favor de imprimir dinero de forma limitada para financiar directamente el gasto público. En palabras de Turner: “Acepto plenamente que es algo muy peligroso de sacar a la luz, que es una medicina en pequeñas cantidades pero un veneno en grandes cantidades, pero que existen circunstancias en las que es apropiado asumir ese riesgo”.
Resulta interesante contrastar sus comentarios con un artículo de ZeroHedge que señala que el índice S&P GSCI, con gran peso de materias primas y “ampliamente reconocido como una medida líder de los movimientos generales de precios y de la inflación en la economía mundial”, nunca había estado tan alto en este momento del año como lo está ahora. Las guerras de divisas conducen inevitablemente a precios más altos de las materias primas. Como afirma ZH: “con el crecimiento mundial estancado en el mejor de los casos, resulta difícil atribuir a la ‘recuperación’ este aumento del precio de las materias primas (el más rápido en 8 años), que filtra inflación de costes (y compresión de márgenes) a la economía real”.

Continúa el techo del oro en 1.680 $, con la plata aún por debajo de los 32 $. El platino tomó aliento entre mediados y finales de enero, pero ha retomado su avance en las dos últimas sesiones, mientras que el paladio, siguiendo la señal del sector más amplio de materias primas, continúa su marcha al alza, que ya dura un mes. Los mercados bursátiles siguen atrayendo flujos de dinero especulativo, con el Dow y el S&P 500 cerca de los máximos nominales récord alcanzados en el otoño de 2007, y el S&P 500 registrando su mejor inicio de año desde 1997. Hasta que veamos más sacudidas bajistas como los datos del PIB de EE. UU. de la semana pasada, es poco probable que esto cambie.