El desmantelamiento de las cuentas de oro no asignadas.

El debate actual en los mercados de metales preciosos es si el mercado bajista de tres años ha terminado y se está consolidando una nueva tendencia alcista. Pero suponiendo por un momento que el precio del oro haya cambiado de rumbo, ¿podrán los bancos de metales preciosos mantenerlo bajo control? Dado el reciente salto de sus posiciones cortas, según consta en el Bank Participation Report de Comex, presumiblemente creen que sí, y las cuentas no asignadas de Londres desempeñarán un papel importante.

Con una cuenta no asignada, el cliente no tiene derecho a ninguna barra de metal precioso concreta y es acreedor del banco. Mientras el cliente acepte el riesgo de contraparte, esta es la forma más barata de tener exposición al oro. Desde el punto de vista del banco, no hace falta tener más oro del necesario para atender las retiradas de los clientes. Es más, ni siquiera hay que comprar ese oro: basta con arrendarlo a un banco central, y permanece en la cámara acorazada del Banco de Inglaterra salvo que se necesite. Es indudable que el aumento de la cantidad de oro en las cámaras acorazadas del Banco entre 2006 y 2013 reflejó, entre otros factores, el respaldo físico de las cuentas no asignadas, cada vez más numerosas durante el mercado alcista de 2000-2012.

En el pasado, el riesgo de un banco de metales preciosos ante una subida del precio del oro o bien no se cubría, o bien se gestionaba con derivados: contratos a plazo, futuros y opciones. Por tanto, mientras el riesgo sistémico no se considere un factor relevante, el sector de los bancos de metales preciosos puede absorber una demanda significativa de oro por parte de los inversores ampliando las cuentas no asignadas, sin necesidad de comprar metal físico. Sin embargo, la mayor conciencia del público inversor sobre el riesgo que suponen los bail-ins para los depósitos bancarios podría cambiar esto en el futuro. Y solo esta semana se recordó a los ciudadanos alemanes acaudalados el riesgo de los depósitos, cuando su gobierno aprobó la introducción de procedimientos de bail-in para las insolvencias bancarias.
Es probable que la creciente conciencia del riesgo sistémico entre los ricos y los ultrarricos lleve a preferir las cuentas asignadas, o el oro custodiado fuera del sistema bancario, frente a las cuentas no asignadas. Si es así, el precio del oro probablemente subirá más rápido que en el pasado para un mismo aumento de la demanda. Para confirmar esta conclusión de forma tangible basta con ver el comportamiento del oro esta semana: subió con fuerza mientras las acciones de los bancos europeos caían bruscamente.

Hay pocas pruebas de que los operadores sean plenamente conscientes de esta dinámica incipiente. El fuerte aumento de la posición corta neta de los bancos en Comex, que refleja el actual Bank Participation Report, sugiere que no lo son.

Por supuesto, es posible que el mercado del oro solo esté repuntando dentro de una tendencia bajista que continúa; en ese caso, este análisis habría que dejarlo en reserva, pero no olvidarlo. Pero quien crea que el oro sigue en un mercado bajista debería tener presente que las únicas veces en que el oro ha estado más barato en relación con la cantidad total de dólares fiduciarios en circulación fueron a finales de los años sesenta, cuando fracasó el pool del oro, y en 1999/2000, cuando el Banco de Inglaterra vendió la mitad de las reservas de oro del Reino Unido a instancias de Gordon Brown.

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