
Como anticipamos en la actualización de mercado de la semana pasada, los factores de fin de año dominan ahora la negociación de metales preciosos. Con el mercado tranquilo por las fiestas, el oro apenas varió esta mañana en la negociación europea, a 1797 $, 4 $ más que el cierre del viernes pasado. La plata se situó en 23,75 $, 53 centavos más.
El interés abierto de Comex en oro ha subido desde el nivel excepcionalmente bajo de 422 100 contratos del 6 de diciembre hasta 441 879 el miércoles. El aumento refleja una mejora del sentimiento de los fondos gestionados (Managed Money), que han abierto nuevas posiciones alcistas. Pero, en el panorama general, el interés abierto sigue en niveles muy bajos, como ilustra nuestro siguiente gráfico.

Además, desde principios de noviembre la clara divergencia entre un precio del oro al alza y un interés abierto a la baja es una señal alcista y puede haber tentado a algunos operadores técnicos.
Por desgracia, los volúmenes de negociación son bajos y los compradores recientes corren el riesgo de que los bancos de metal precioso, empeñados en mostrar sus posiciones cortas netas bajo la mejor luz a final de año, les liquiden sus posiciones largas mediante órdenes stop.
En los mercados físicos de oro, la demanda de los bancos centrales está absorbiendo las ventas de los tenedores de ETF, pero según el World Gold Council, las liquidaciones netas de ETF se ralentizaron en noviembre hasta las 34 toneladas, desde las 59 de octubre. Estos flujos de ETF podrían tener cierto valor predictivo, como ilustra nuestro siguiente gráfico de las tenencias totales de ETF y el precio del oro.

Tras el máximo de precios de 2011, vimos que el precio del oro tocó techo primero, mientras las tenencias de ETF seguían aumentando. Después se liquidaron posiciones una vez que el precio del oro había caído de forma significativa. Sin embargo, desde que el precio se volvió alcista en diciembre de 2015, las tenencias de ETF han mostrado una correlación más estrecha con los cambios en el precio del oro. La relación actual debe de reflejar la ausencia general de tenedores débiles de ETF que había hace una década. Además, podemos ver cómo un precio del oro al alza fomenta la compra de ETF, lo que alimenta nuevas subidas en un mercado escaso de liquidez física.
Por tanto, el argumento alcista para 2023 se está volviendo convincente. Pero hay otro factor que podría tener consecuencias importantes: el futuro del carry trade. Esta vez no nos fijamos en el oro en sí, sino en una tormenta que se está gestando entre las divisas fiduciarias. En un carry trade, un banco u otra institución financiera realiza un arbitraje de tipos de interés entre una divisa con tipos bajos y otra con tipos más altos. Así, los prestatarios en yenes japoneses han podido invertir en deuda a corto plazo de EE. UU., la UE y el Reino Unido (libra esterlina). Con apalancamiento, el diferencial de tipos de interés genera beneficios sustanciales.
Esta semana, el Banco de Japón tiró por fin la toalla en su control de la curva de rendimientos, con el que limitaba al 0,25 % el rendimiento del bono del Estado japonés a 10 años, y elevó su nivel de intervención al 0,5 %. Con el 0,8 %, los contratos de permuta de divisas ya reflejan nuevas subidas.
No solo los flujos de capital japoneses ya se están retirando de los mercados mundiales de bonos, sino que también hay posiciones significativas de instituciones financieras no japonesas que están amenazadas. Esto hace oportuna la reciente advertencia del Banco de Pagos Internacionales sobre los riesgos de los derivados de divisas. Y el colapso de los fondos de pensiones del Reino Unido sigue también fresco en nuestra memoria.
Está por ver cómo afectará esto al oro, pero es una evolución que merece vigilarse.
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