El apalancamiento bancario en la eurozona

Según la Encuesta sobre Préstamos Bancarios del BCE correspondiente a octubre, los bancos relajaron sus criterios de concesión de crédito en el último trimestre, mientras que su percepción del riesgo aumentó.

Esta aparente contradicción sugiere que los 137 bancos encuestados estaban compitiendo, en el margen, por negocio de menor calidad, lo que difícilmente es señal de un mercado de crédito saludable. Además, el detalle mostró que las empresas estaban reduciendo drásticamente el endeudamiento para inversión fija y necesitaban en cambio más capital circulante para financiar existencias y, quizá, para cubrir pérdidas de explotación.

Esta encuesta sigue a las estadísticas de préstamos bancarios desde la crisis bancaria hasta mediados de 2014, que se muestran en el gráfico siguiente (Fuente: BCE).

Préstamos bancarios en euros 14112014


Es probable que parte de la contracción del crédito bancario haya sido sustituida por financiación mediante bonos por parte de las grandes empresas solventes, y los bancos de la eurozona también han preferido comprar bonos soberanos. Mientras tanto, la economía de la eurozona se enfrenta, obviamente, a una crisis cada vez más profunda.

Hay algunos bancos de importancia sistémica mundial (G-SIB) con sede en la eurozona, y esta semana el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) publicó un documento de consulta sobre los ratios de capital de los G-SIB en relación con los procedimientos de recapitalización interna (bail-in) que se examinarán en la reunión del G20 de este fin de semana. El momento no es favorable para el BCE, porque la principal recomendación del FSB es que el capital de nivel 1 y 2 de los G-SIB sea, como mínimo, el doble del nivel de Basilea III. Esto supone un apalancamiento operativo de entre 5 y 6,25 veces los activos ponderados por riesgo, frente a hasta 12,5 veces con Basilea III.

El FSB espera que el aumento de capital exigido se cubra sobre todo mediante la emisión de instrumentos de deuda admisibles, de modo que los G-SIB no tengan que recurrir a los mercados de renta variable. Sin embargo, dado que los G-SIB de la eurozona deben emitir bonos a tipos de interés superiores a la rentabilidad de la deuda soberana, se verán tentados a reducir sus balances. Mientras tanto, los depositantes bancarios deben tener presente que ya no están a la cabeza de la fila de acreedores cuando su banco quiebra, lo que podría afectar a los bancos que no son G-SIB y que tienen ratios de capital más altos.

Si los G-SIB pueden reducir su apalancamiento sin desencadenar una crisis de crédito bancario, el mundo financiero debería acabar siendo un lugar más seguro: esa es la intención. Por desgracia, es poco probable que un bail-in de un gran banco funcione en la práctica, porque si un banco importante se hunde, sin el respaldo ilimitado del Estado que supone un rescate, los mercados monetarios casi con certeza dejarán de funcionar a raíz de ello y la crisis podría volverse sistémica con rapidez.

Entretanto, podría parecer que el BCE es un espectador impotente que observa cómo se gesta un desastre. Las empresas de la eurozona parecen querer endeudarse solo para sobrevivir, como podemos ver en la Encuesta sobre Préstamos Bancarios de octubre. A los bancos clave se les está diciendo ahora que reduzcan a la mitad el apalancamiento de sus balances, lo que fomenta una nueva reducción del crédito bancario. Normalmente, un banco central respondería aumentando la cantidad de dinero en sentido estricto, que es lo que el BCE intenta hacer pese a los obstáculos legales de su norma fundacional.

Sin embargo, cada vez es más evidente que la intención del BCE de ampliar su balance en hasta 1 billón de euros puede quedarse muy corta, dado que las propuestas del FSB parecen dar un impulso adicional a la contracción del crédito bancario en la eurozona.

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