Cómo determinar el valor del oro

Al plantearse si el oro es una inversión de valor, hay que reconocer primero que el oro no tiene balance, equipo directivo, ratio precio-beneficio ni ninguna de las otras cosas que se necesita analizar antes de invertir.

Además, el oro no genera ningún flujo de caja, por lo que no paga dividendos. De estas observaciones podemos concluir, por tanto, que el oro no es una inversión. En efecto, es algo distinto, lo que significa que las técnicas habituales de análisis de inversiones no sirven para determinar su valor.

El valor, por supuesto, surge de la utilidad de un bien, y el oro es útil porque es dinero. Aunque hoy en día solo se utiliza como moneda en unos pocos lugares, como Turquía y Vietnam, el oro sigue siendo útil para el cálculo económico, es decir, para medir el precio de los bienes y servicios.

Por ejemplo, cuando se firmó el Tratado de Maastricht, en febrero de 1992, un barril de petróleo crudo costaba 19,00 $, 15,95 € (31,30 marcos alemanes) o 1,67 gramos de oro. Ahora cuesta 91,79 $, 71,27 € o 1,61 gramos de oro, lo que deja claro que el oro no solo es útil para comunicar precios, sino que además conserva el poder adquisitivo. El oro lleva más de 5.000 años siendo útil de estas maneras, por lo que es lógico suponer que seguirá siéndolo en un futuro previsible.

Algunos dicen que el precio del oro sube y baja, pero se equivocan de enfoque. Lo que sube y baja es el poder adquisitivo de las monedas nacionales. Una analogía lo aclara. Cuando estás de pie en un barco y miras hacia la costa, es el barco (las monedas), y no la tierra (el oro), el que se mece arriba y abajo.

Las monedas fluctúan a corto plazo, pero a largo plazo su poder adquisitivo se erosiona continuamente por la inflación y otras formas de depreciación que se le infligen, como queda patente en el ejemplo anterior sobre la evolución del precio del petróleo crudo. Sin embargo, hay aquí un matiz sutil pero más importante.

El oro no crea riqueza. No puede hacerlo, porque no genera flujo de caja. Recuerda que el oro no es una inversión, sino dinero, y son cosas totalmente distintas. Por eso, cuando sube el precio del oro, simplemente se transfiere riqueza de quienes tienen moneda a quienes tienen oro. Esa riqueza que se transfiere ya existe: es riqueza en forma de poder adquisitivo.

Por último, ¿es el oro una buena compra? Es una pregunta que cada uno debe responder por sí mismo, porque el valor es subjetivo. Pero para mí la respuesta está clara. El oro es, en efecto, una buena compra porque es un dinero útil, no propenso a los problemas que acosan perennemente a las monedas nacionales.

Además, el oro es una buena compra porque no está sobrevalorado, una conclusión a la que se llega simplemente considerando la oferta y la demanda. Aunque el precio del oro ha ido subiendo durante esta última década, la oferta de monedas nacionales se crea mucho más rápido que la oferta de oro. En segundo lugar, la demanda de oro sigue aumentando, comprensiblemente, ya que ofrece un refugio frente a la turbulencia continua de las crisis interrelacionadas de insolvencia bancaria y deuda soberana que han agitado a las monedas nacionales. Estas crisis no han terminado, así que espero que esta relación entre oferta y demanda continúe. Por tanto, el oro se valorará más en los próximos meses, lo que significa que su poder adquisitivo aumentará.

En algún momento del futuro, que no se puede predecir, el oro estará sobrevalorado. Su poder adquisitivo superará las normas históricas. Por poner solo un ejemplo posible, quizá un barril de petróleo crudo cueste únicamente 0,50 gramos de oro o menos. Cuando llegue ese momento, será la hora de reducir tus tenencias de oro para comprar inversiones infravaloradas o para adquirir bienes de consumo con tus ahorros, que son el oro que estás acumulando ahora mientras sigue infravalorado. Sospecho que aún estamos a muchos meses, si no años, de ese momento, porque el oro está lejos de estar sobrevalorado.

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