China impulsa ya abiertamente que el dólar estadounidense deje de ser la moneda de reserva mundial.
Xinhua, la agencia de prensa oficial de China, publicó el domingo un artículo de opinión que comenzaba así:
"Mientras los políticos estadounidenses de ambos partidos siguen yendo y viniendo entre la Casa Blanca y el Capitolio sin lograr un acuerdo viable que devuelva la normalidad al cuerpo político del que tanto presumen, quizá sea un buen momento para que el desconcertado mundo empiece a plantearse la construcción de un mundo desamericanizado."
China tiene una estrategia amplia para prepararse ante este escenario. Está fomentando la creación de un mercado internacional de su propia moneda a través de los dos centros de Hong Kong y Londres, dejando de lado a Nueva York, y promueve activamente, a través de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la liquidación comercial en monedas distintas del dólar en toda Asia. Además, ha ido aumentando sus reservas de oro de forma encubierta, mientras anima abiertamente a sus ciudadanos a acumular también oro.
Por estas acciones, hay pocas dudas de que China se está preparando para la caída del dólar, al menos como moneda de reserva mundial. El oro es fundamental para asegurarse, ella y sus ciudadanos, frente a ese desenlace. China ha invertido mucho en la producción de sus minas nacionales y es ya el mayor productor, con unas 440 toneladas anuales estimadas, y además busca comprar minas de oro en otros países. Del oro extraído en el país, poco o nada se ve en el mercado, por lo que es razonable suponer que el Gobierno acumula discretamente toda su producción sin que llegue a estar disponible públicamente.
La demanda registrada de oro del sector privado chino ha aumentado hasta el punto de que ya supone bastante más que toda la producción minera del resto del mundo. La Bolsa del Oro de Shanghái es el monopolio continental para la entrega física, y Hong Kong actúa como un centro independiente que interactúa con ella. Entre ambas, en los primeros ocho meses de 2013 han entregado 1.730 toneladas a manos privadas, es decir, a un ritmo anualizado de 2.600 toneladas.
El mundo sin China extrae unas 2.260 toneladas, lo que deja un déficit de oferta no solo para el resto del sudeste asiático y la India, tan ávidos de oro, sino también para el resto del mundo. Este hecho da fundamento a la sospecha de que se está suministrando oro monetario de los bancos centrales occidentales para mantener bajo el precio, porque las ventas de los ETF y la disminución de la chatarra de origen no asiático han sido del todo insuficientes para satisfacer este aumento de la demanda.
Entonces, ¿por qué el Gobierno chino tiene tanto interés en el oro? Lo más probable es que la respuesta tenga que ver con la geopolítica. Y aquí conviene señalar que, a través de la OCS, China y Rusia, con el apoyo de la mayoría de los países que hay entre ellas, están construyendo un bloque económico con un rasgo común: el oro. Llama la atención que, mientras el sistema financiero occidental ha estado hablando mal del oro, todos los miembros de la OCS, incluida la mayoría de sus futuros miembros, lo han estado acumulando. El resultado es una fuerte veta de oro en toda Asia, mientras que Occidente se ha dejado peligrosamente expuesto.
La venta de las reservas de oro por parte de Occidente se ha convertido en la mayor apuesta estratégica de la historia financiera. Nos estamos comprometiendo por completo con las monedas fiduciarias, que nuestros bancos centrales se ven ahora obligados a emitir en cantidades cada vez mayores. En el proceso, China y Rusia han recibido el poder económico supremo en bandeja.