Se ha comentado mucho la probabilidad de que se introduzcan monedas digitales de bancos centrales. Concluyo que son innecesarias: una cortina de humo. Pero nos permite debatir su posible relevancia para una nueva supermoneda asiática.
A principios de este mes, el Banco de Inglaterra, en colaboración con el Tesoro británico, publicó un libro blanco sobre el tema, que rebaja considerablemente los objetivos identificados por el Banco de Pagos Internacionales. La propuesta británica es una mala idea porque no tiene sentido, y te explico por qué.
En este artículo describo cómo una nueva moneda respaldada por oro puede prescindir por completo del dólar estadounidense en la liquidación de operaciones comerciales y en la compra de materias primas entre las naciones participantes del eje Rusia-China. Algunos comentarios bien informados sobre el tema apuntan a que intervendrá una cadena de bloques, y Sberbank, el banco estatal ruso, ya ha emitido un fondo vinculado al oro diseñado para estar al alcance del público al ser compatible con ethereum. Quizá se esté adelantando a los acontecimientos…
Lo feo de nuestro título se encuentra en las propuestas distópicas del BPI, que ve en las CBDC una oportunidad para que los bancos centrales redoblen sus intentos de gestionar los resultados económicos a la vez que restringen la libertad personal.
Jugar con alternativas a la moneda fiduciaria, como las CBDC, podría acabar revelando la fragilidad de esta última. En cualquier caso, las CBDC tardarán años en implantarse en cualquier moneda importante, y durante ese tiempo es probable que las monedas fiduciarias, con el dólar a la cabeza, fracasen de todos modos.
Introducción
No está claro qué animó a los bancos centrales a plantearse introducir sus propias monedas digitales, salvo quizá la sensación de que, si no hacían algo, el dinero del sector privado podría amenazar su monopolio.
Al principio, el bitcoin se promocionó como dinero sólido, con un límite estricto de 21.000.000 de monedas y una prueba de propiedad registrada en una cadena de bloques. La fortaleza del bitcoin iba a ser lo opuesto a la debilidad de la moneda fiduciaria, cuya expansión es el principal medio con el que un banco central estimula una economía. Pero si los bancos centrales piensan que el bitcoin podría derribar las monedas fiduciarias, lo único que hicieron fue dejar al descubierto su propia ignorancia sobre la naturaleza del dinero y del crédito.
El bitcoin no es dinero legal. A diferencia del crédito, donde existe riesgo de contraparte, el único dinero legítimo es el oro (y la plata para importes pequeños), normalmente en forma de moneda, que actúa como ancla de un sustituto del oro en forma de crédito. Por lo tanto, si los usuarios quieren considerar el bitcoin como dinero, deben aceptar que no gozan de la protección de la ley. En las transacciones del día a día quizá no importe a las partes implicadas. Al fin y al cabo, son libres de intercambiar bienes o servicios por cualquier cosa: en el pasado, los médicos de familia incluso han cobrado de sus pacientes en puros y whisky.
El dinero y el crédito tienen un estatus jurídico distinto al de otras formas de propiedad. Algunas cosas solo pueden adquirirse con moneda de curso legal, y el bitcoin no lo es. Pero hay una distinción más que acaba de lleno con el bitcoin y con cualquier criptomoneda imitadora: cuando se transmite la propiedad del dinero legal y del crédito, se transmite de forma absoluta, pero esto no ocurre con el bitcoin.
Piensa en lo que ocurre si alguien te roba la cartera con billetes. No hay duda de que el ladrón ha cometido un delito. Pero si gasta los billetes robados en una tienda y el tendero no participó en el robo, los billetes pasan a ser propiedad del tendero y tú no tienes ninguna reclamación contra él. Esto es igualmente cierto si te robaron monedas o si el ladrón transfirió crédito desde tu cuenta bancaria. Esto ocurre continuamente hoy en día, y quizá te hayas preguntado por qué tu banco no puede recuperar los fondos.
Un banco puede recuperar fondos si se ha producido un error y este puede establecerse en las diferencias de conciliación entre bancos, como una contabilización errónea. Si el banco ha cometido un error en la gestión de tu cuenta de depósito, puedes tener una reclamación contra él, pero una vez que los fondos han salido de tu cuenta, el banco normalmente no puede recuperarlos, por lo que debe asumir la pérdida. Pero si el banco recibió instrucciones válidas para transferir fondos de tu cuenta, entonces no cabe recuperación tras la transferencia, aunque tu cuenta hubiera sido pirateada. La base se estableció en el derecho romano, que distinguía entre el dinero y el crédito en el curso normal de la actividad bancaria, y las obligaciones legales de un banco respecto de los bienes, incluido el dinero, mantenidos en custodia. Lo primero es el mutuum, que en la contabilidad moderna es un pasivo del balance del banco, o una obligación a favor del cliente. Y lo segundo es un depositum (que no debe confundirse con el término depósito bancario), en el que la propiedad del dinero permanece en manos del cliente.
La diferencia entre mutuum y depositum no se limita estrictamente al dinero y al crédito, sino que se extiende a otras clases de activos que pueden transferirse. Por ejemplo, las deudas pueden comprarse y venderse libremente, sin el consentimiento del deudor. Al fin y al cabo, esto es lo que ocurre cuando el cliente de un banco transfiere a un tercero la obligación que el banco tiene con él, al extender un cheque o al acercar una tarjeta de débito a un terminal de pago.
Un caso interesante fue el de Richard Cantillon, que, tras actuar como banquero, fue demandado por clientes a quienes había prestado fondos para adquirir acciones de la empresa del Misisipi de John Law. Al recibir las acciones como garantía, las vendió de inmediato. Técnicamente, seguía siendo responsable de devolver el valor de las acciones.
Pero Cantillon cobró dos veces: la primera, con la venta de las acciones en el mercado, que después se hundió, y la segunda, cuando demandó a los deudores para que le devolvieran sus préstamos. El Tribunal de Chancery de Londres decidió que tenía derecho legal a demandar porque las acciones eran al portador y no estaban numeradas, por lo que no se identificaban específicamente como propiedad de los deudores. En otras palabras, se clasificaron como mutuum.
Pero bitcoin no tiene el estatus legal que permitió a Cantillon alegar que las acciones del Misisipi eran en la práctica mutuum y se habían incorporado a su balance, y que no eran identificables como un depositum. Con su cadena de bloques, Bitcoin es una propiedad específicamente identificada, igual que la titularidad de un cuadro o de cualquier activo tangible. Su defecto como moneda es que la cadena de bloques lo identifica como propiedad de otra persona en el pasado. Esto puede no importar a su propietario actual. Pero si las autoridades tienen pruebas de que tus bitcoins fueron robados anteriormente, utilizados en el blanqueo de capitales o comprados con el producto de un delito, pueden rastrearlos hasta ti e incautarlos legalmente sin compensación. De nada sirve alegar que necesitan la clave de la cartera para recuperar la posesión: legalmente podrían no ser de tu propiedad, y si te niegas a permitir el acceso, serás culpable de obstruir la acción de la justicia.
Obviamente, al ser las criptomonedas un desarrollo relativamente reciente, esto requiere más pruebas en los tribunales y su confirmación en múltiples jurisdicciones. Pero las actuaciones recientes de diversas autoridades y organismos para perfeccionar la recuperación parecen ir en esta dirección. Está claro que, sin la protección que se ofrece al dinero y al crédito legales, bitcoin no puede utilizarse como medio de liquidación salvo en operaciones puntuales.
Ese es el primer punto. Quizá más importante todavía es su falta de idoneidad para usarse como dinero y la incomprensión de la relación entre dinero y crédito. Desde las Doce Tablas de Roma, que establecieron la base original del derecho romano hacia el 450 a. C. y en la época en que, según Gayo en sus Comentarios (a las Doce Tablas), se introdujeron las primeras monedas romanas, el crédito, y no la moneda, ha proporcionado capital a comerciantes y empresas.
El crédito siempre ha sido el principal medio de financiación de empresas y comercio. Los fenicios, que comerciaban en el Mediterráneo y más allá, habrán necesitado crédito mil años antes de que las Doce Tablas de Roma se convirtieran en la base del derecho romano. Y cuando el crédito pasó a basarse en dinero, en lugar de en la obligación de entregar bienes específicos como en tiempos de los fenicios, se requirió certeza de valor. Al ser inherentemente volátil, bitcoin no es adecuado para este papel. Y el límite estricto a su cantidad implica que, si actuara como dinero de forma generalizada, el aumento continuo del poder adquisitivo que probablemente se produciría acabaría con la demanda de crédito basado en él. Los aficionados a bitcoin podrían argumentar que ese es precisamente el objetivo, en cuyo caso solo ponen de manifiesto su ignorancia sobre la importancia del crédito para todo desarrollo económico.
Por lo tanto, en la medida en que los banqueros centrales temen que bitcoin u otros dineros del sector privado supongan una amenaza para su condición de controladores de la moneda, ellos mismos desconocen su oficio. Sin embargo, la idea de equivalentes de los bancos centrales en forma de monedas digitales propias se ha asentado. El Banco de Pagos Internacionales asumió la tarea de coordinar la investigación sobre las CBDC, para las que ha determinado dos funciones distintas. La primera es cuando un banco central emite una CBDC exclusivamente para circulación nacional. Se presume que los ciudadanos y los extranjeros, como los turistas, pueden usar una CBDC mientras estén en la jurisdicción. Pero perderán todo su valor fuera del país. La segunda son las CBDC colaborativas, cuando dos o más bancos centrales acuerdan una CBDC que se utilizará para liquidar el comercio entre sus jurisdicciones.
De aquí surge el título de este ensayo: lo bueno, lo malo y lo feo. Lo bueno puede venir de los esfuerzos de colaboración para prescindir del dólar fiduciario, de modo que el comercio transfronterizo pueda continuar si el dólar se desploma o si EE. UU. sigue utilizándolo como arma. Lo malo es plantearse la introducción de una CBDC sin una buena razón. Y lo feo es que se diseñe una CBDC para dar al Estado un mayor control con el fin de manipular el comportamiento de sus ciudadanos.
Lo bueno
Según la información disponible, parece probable que, bajo el auspicio de Rusia y China, se emita una nueva moneda con el fin de sustituir al dólar en las compras de materias primas y en el comercio transfronterizo. Este proyecto se centra en la Unión Económica Euroasiática (UEEA), que es el vehículo político que acoge al comité que estudia el asunto. Ya el 26 de diciembre, el Sberbank, entidad de propiedad estatal rusa, emitió oro tokenizado en la cadena de bloques Sber, después de haber lanzado hace algún tiempo su primer activo digital, basado en facturas de factoring. Además, tras hacer su cadena de bloques compatible con Ethereum, el Sberbank pretende ponerla al alcance de los consumidores en general.
Dado que el Sberbank es de propiedad estatal, este proyecto puede considerarse no solo autorizado por el Estado (los activos financieros digitales requieren el permiso del Banco Central de Rusia), sino quizá también un banco de pruebas de las propias intenciones monetarias del Estado. Y Serguéi Glázyev, el alto economista ruso que dirige el comité de la UEEA, ve claramente que el oro sustituirá al dólar como patrón monetario para la liquidación transfronteriza. En un artículo para Vedomosti del 27 de diciembre (el día después de que el Sberbank anunciara su activo digital vinculado al oro), lo dijo expresamente.[i]
Hay otros avances relacionados con el oro en Asia. En particular, esta semana se supo que el Banco Central de Irán mantiene conversaciones con Rusia para crear una moneda estable respaldada por oro con la que liquidar el comercio a través de la zona económica especial de Astracán, por la que transitan las mercancías de Europa hacia Oriente Medio y el sur de Asia.
Pero, cuando los bancos centrales intentaron encontrar funciones para las CBDC, ninguno pensó que una CBDC se utilizaría para facilitar el regreso a un dinero sólido. Si no se limitaban a intentar frenar las monedas del sector privado, estaban ideando nuevas formas de emplear el dinero fiduciario para estimular selectivamente la actividad económica, sustituir los billetes o ejercer un mayor control sobre los usuarios individuales de la moneda. No sabemos si Serguéi Glázyev está considerando usar una CBDC para llevar el control de una nueva moneda comercial, pero en los planes que se describen a continuación no es necesaria. Bastarán las convenciones contables habituales, y el oro proporcionará el patrón.
Glázyev es también la fuerza impulsora de una nueva bolsa de oro de Moscú, mejorada. Y ahora todas las señales apuntan a que las transacciones transfronterizas se liquidarán en oro o en sustitutos del oro. Una de las condiciones que habrá que cumplir es contar con un valor del oro medido en monedas fiduciarias que garantice que haya suficiente valor disponible en mercancías para respaldar el comercio interasiático. A pesar de la acumulación de oro por parte de los bancos centrales de los miembros de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), es posible que algunos no tengan reservas oficiales de oro suficientes para cubrir sus déficits comerciales salvo durante períodos limitados, lo que exigiría un valor del oro más alto para poder hacerlo. Y otros miembros, como Rusia, podrían seguir acumulando oro físico de forma continua debido a sus exportaciones netas de energía y materias primas. Por lo tanto, lo ideal es que, en lugar de que las liquidaciones comerciales se hagan por completo en oro físico, las facilite un sistema bancario basado en el oro que esté correctamente valorado.
Lo que se necesita es una moneda totalmente nueva, respaldada por oro y creada específicamente para el comercio transfronterizo. Presumiblemente, esto es lo que Glázyev intenta lograr. Pero es relativamente sencillo y no requiere cadenas de bloques ni la parafernalia de una CBDC. Sin embargo, al tratarse de un concepto revolucionario, podría establecerse como una CBDC para dar una credibilidad adicional y satisfacer a quienes tienen una comprensión insuficiente del dinero y el crédito.
La lista con viñetas que sigue es un breve esbozo de cómo puede establecerse una nueva moneda de liquidación comercial basada en el oro para sustituir al dólar fiduciario en todas las transacciones entre las naciones miembros. Está diseñada para ser políticamente aceptable para todos los implicados, además de una solución práctica a largo plazo que facilite las ambiciones del eje ruso-chino de una revolución industrial asiática libre de la injerencia de Estados Unidos y sus aliados. Los elementos esenciales son los siguientes:
- El anuncio de la creación de un nuevo banco central (NCB) y de una nueva moneda basada en el oro, conforme a las líneas que se exponen a continuación, se hará antes de su puesta en práctica, para que los mercados de metales preciosos puedan ajustarse al nuevo régimen antes de que entre en vigor.
- A continuación se establece un nuevo banco central, cuya función es emitir una nueva moneda digital respaldada por oro físico, disponible únicamente para los bancos centrales participantes. Se diseñará para que sea un sustituto del oro plenamente fiable y totalmente independiente del valor de las monedas fiduciarias.
- La nueva moneda solo podrá canjearse por oro por parte de los bancos centrales participantes. Estos también son libres de aumentar sus reservas de moneda del NCB entregando oro adicional al NCB en cualquier momento.
- Los participantes admisibles del NCB serán los bancos centrales de las naciones participantes, limitados en términos generales a los países miembros de la EAEU, la SCO y los BRICS+. La moneda del NCB se emite a los bancos centrales nacionales a cambio de que aporten un respaldo mínimo del 40 % en oro. Por ejemplo, una moneda que represente un millón de gramos de oro asegura una asignación de 2 500 000 unidades monetarias denominadas en gramos de oro. El oro no tiene que entregarse en un punto central de almacenamiento, sino que puede quedar reservado[ii] dentro de las reservas de oro de un banco central, siempre que esté almacenado de forma segura en cámaras acorazadas de Asia incluidas en una lista aprobada por el NCB.
- Los bancos comerciales que operen en los países miembros y en otros lugares podrán crear libremente crédito denominado en la nueva moneda del NCB y operar con él. Los emisores y usuarios de este crédito son siempre libres de adquirir oro físico en los mercados si desean respaldar con oro el crédito creado en la nueva moneda.
- Las naciones participantes deberán eliminar por completo todos los impuestos y restricciones sobre la propiedad de oro.
- Será necesario establecer un sistema central de compensación eficiente para los bancos comerciales que operen con crédito basado en la nueva moneda.
- Con los principales productores de energía fijando los precios de referencia, las bolsas de materias primas asiáticas fijarán el precio de todos los productos en la nueva moneda del NCB, sustituyendo por completo la fijación de precios en dólares estadounidenses en el comercio entre las naciones miembros participantes.
El propósito de la nueva moneda es proporcionar la base para la financiación del comercio y otras liquidaciones financieras transfronterizas sobre la base de un dinero sólido. También es probable que lleve a las naciones participantes a dar mayor importancia a la estabilidad de sus propias monedas, a la vez que ofrece un refugio frente al colapso del sistema de monedas fiduciarias, al que es probable que contribuya, por sus consecuencias, el establecimiento de un respaldo en oro para los sistemas de pago.
Toda la experiencia empírica nos enseña que, cuando el oro se convierte en el medio por el que se valora el crédito, el valor del crédito queda ligado al del oro y no depende de la estabilidad de la cantidad de crédito. Esta estabilidad aporta certidumbre en los precios al comercio y a la inversión, condiciones necesarias para maximizar el desarrollo económico.
Construido según las líneas anteriores, haría falta muy poco oro físico para respaldar el valor de los pagos transfronterizos del comercio en Asia y más allá. Debería ser sencillo y rápido de establecer. Debe estar libre de interferencias de los miembros de la alianza occidental que intentan preservar sus propios sistemas de moneda fiduciaria. Y el respaldo en oro del 40 % concuerda con el requisito básico de un patrón monetario metálico fijado por Sir Isaac Newton cuando era Master of the Royal Mint.
Para los bancos centrales participantes, sustituir el oro de sus reservas por asignaciones de la nueva moneda supondría un aumento significativo de sus reservas. A medida que crezca la confianza en el esquema, podría argumentarse que los bancos centrales participantes solo necesitan conservar unas reservas mínimas de oro, y canjear el resto por la nueva moneda. Por ejemplo, el Banco de la Reserva de la India posee oficialmente 787,4 toneladas de oro. Convertido a la nueva moneda de oro, el valor de sus reservas aumenta hasta el equivalente a 1968,5 toneladas.
Una dificultad que habrá que considerar es la repatriación del oro depositado en las cámaras de los bancos centrales occidentales. Entre el Banco de Inglaterra y la Fed de Nueva York, el oro reservado suma 10 693 toneladas. La mayor parte del oro de la Fed de Nueva York parece estar reservado para el FMI, el Bundesbank y el Banca D’Italia. Parece que allí hay muy poco oro asiático. Es más probable que haya más oro asiático almacenado en el Banco de Inglaterra. Esto podría ser motivo de preocupación, porque el Banco de Inglaterra, siguiendo instrucciones del Gobierno de EE. UU., se negó a repatriar el oro de Venezuela cuando se lo pidieron. Si, al perder su hegemonía del dólar, los estadounidenses obstaculizan los planes monetarios asiáticos, podría convertirse en un problema para las naciones con oro reservado en el Banco de Inglaterra.
Presumiblemente, las consecuencias para el oro serían un aumento de su precio medido en dólares, euros, etc. Los bancos centrales extranjeros del bloque asiático venderían reservas de divisas para adquirir oro. Además, al nuevo banco central le convendría partir de un precio del oro más alto y estable, y esa es la razón para dejar que el mercado encuentre un nivel entre el anuncio de los planes para el NCB y su puesta en práctica. Y conviene señalar que, si el precio del petróleo ajustado por el precio del oro ha de volver a su valor en dólares de la posguerra, el precio del oro en dólares debería ser de 3.360 $.
Podría argumentarse que no interesa a China socavar el dólar de forma tan drástica, dada su dependencia de las exportaciones a Estados Unidos y a otros países. Sin duda, aunque ha sido abierta sobre su deseo de sustituir el dólar en las transacciones transfronterizas en la mayor medida posible, China ha preferido que el cambio sea evolutivo. Pero el tiempo de la cautela ha terminado, y a menos que China se sume a los planes de Rusia, Rusia llevará la iniciativa.
Lo malo y lo feo
Cabe señalar que, hasta la fecha, solo hay dos CBDC minoristas en funcionamiento (el Sand Dollar en Bahamas y el DCash en el Caribe Oriental). Para que una jurisdicción importante introduzca una CBDC, hay que resolver importantes cuestiones burocráticas y técnicas, lo que inevitablemente implica plazos de ejecución considerables. El primer paso es elaborar un documento de debate, que es lo que hicieron a principios de este mes el Banco de Inglaterra y el Tesoro británico.
Según el Banco de Inglaterra y el Tesoro, hay dos razones básicas para emitir una libra digital: la gente no usa el efectivo tanto como antes, y los pagos digitales son cada vez más habituales. Y «hay nuevas formas de dinero en el horizonte, algunas de las cuales podrían suponer riesgos para la estabilidad financiera del Reino Unido».
Vamos a abordar estas dos cuestiones. Los pagos digitales son, en efecto, cada vez más habituales. Las tarjetas de crédito existen desde hace décadas, así que no hay nada nuevo ahí. El Banco se refiere a las tarjetas de débito, que autorizan la transferencia de una obligación de un banco a un cliente conforme a las instrucciones de este. Esta forma de pago se ha vuelto cada vez más eficiente, lo que ha llevado al público a elegir pagar con tarjeta de débito. Una cartera independiente para una CBDC, como propone el Banco, es innecesaria. Eso nos deja con el miedo a lo desconocido: las nuevas formas de dinero en el horizonte y el riesgo para la estabilidad financiera.
Esto es una falacia del hombre de paja. No hay amenaza alguna por parte de las monedas del sector privado. Como se señaló antes en este artículo, carecen del estatus legal de dinero y crédito, y son del todo inadecuadas. Pero lo que ha hecho la revolución del bitcoin es generar mucho entusiasmo entre los progresistas, que consideran necesaria una respuesta. Y al leer el documento de consulta del Britcoin, vemos que la intención es una CBDC de alcance limitado en comparación con algunas de las ideas que surgen de los propios documentos de consulta del Banco de Pagos Internacionales.
La CBDC propuesta por el Reino Unido utilizará carteras digitales y no exigirá cuentas individuales en el Banco de Inglaterra. Las cuentas minoristas y empresariales en un banco central eran una de las ideas del BPI. Pero esto interfiere con el papel de la banca comercial y se enfrenta a enormes desafíos tecnológicos. Si el Banco desea introducir una CBDC, por esta razón tienen más sentido las carteras del sector privado. Deberían permitir que los pagos entre particulares y empresas se hagan como si fueran con billetes, y, al no registrarse estas transacciones en el Banco, deberían conservar su anonimato.
La intención es que no haya diferencia entre una libra CBDC y una moneda de una libra. El documento de consulta sostiene que no pretende sustituir al efectivo, sino ser un equivalente adicional del pago en efectivo. Una libra CBDC no generará intereses, pero habrá un límite a la cantidad que se pueda tener en una cartera, aún por decidir, al igual que la forma de aplicarlo. La aplicación hace sonar las alarmas en materia de privacidad.
Pero el ejercicio parece inútil. Al menos en su alcance no es tan feo como algunos de los objetivos que salen del BPI. En un vídeo oficial grabado por el BPI, Augustin Carstens, su director general, dijo lo siguiente:
«La diferencia clave con una CBDC es que el banco central tendrá un control absoluto sobre las normas y reglamentos que determinarán el uso de esa expresión de pasivo del banco central. Y además, tendremos la tecnología para hacerlo cumplir. Esas dos cuestiones son extremadamente importantes y marcan una enorme diferencia con respecto a lo que es el efectivo».
Carstens describe un sistema en el que los bancos centrales interfieren en el uso de sus CBDC, presumiblemente exigiendo a particulares y empresas que mantengan cuentas en un banco central o bajo su control, o dando a los bancos centrales acceso a las carteras individuales. Un control absoluto que determine su uso es una visión distópica del futuro de las monedas.
Parece poco probable que las mayores ambiciones respecto a las CBDC que ha revelado Carstens cuenten con el apoyo de los banqueros comerciales, porque pisan su terreno. Esto es importante en el contexto político de EE. UU., ya que los bancos comerciales financian a congresistas y senadores. Cabe imaginar que los bancos comerciales apoyaran una CBDC como la propuesta por el Banco de Inglaterra, porque es claramente un complemento de los billetes y no del crédito bancario comercial. Sin embargo, es difícil ver cómo un modelo de CBDC «light» obtendrá mucho favor del público, porque los sistemas de pago actuales son tan eficientes que es improbable que una CBDC los mejore.
Existe el riesgo de que, al trastear con un sistema monetario fiduciario mediante la adopción de CBDC, se acabe erosionando la confianza en las monedas fiduciarias en general. Este resultado puede parecer improbable a los planificadores, pero si la alianza entre Rusia y China avanza hacia liquidaciones comerciales respaldadas por oro, para las monedas fiduciarias mantener la confianza del público debería ser su máxima prioridad.
En cualquier caso, incluso sin que los hegemones asiáticos respalden con oro una nueva moneda comercial, las monedas fiduciarias de la alianza occidental afrontan enormes desafíos. Se acabaron los días en que los tipos de interés podían mantenerse en el límite del cero, por debajo o ligeramente por encima. Sistemas bancarios enteros, desde los bancos centrales hacia abajo, están amenazados por problemas de liquidez que solo pueden sufragarse con aún más expansión del crédito, lo que acaba empeorando todavía más las cosas.
Toda la historia de las CBDC es una cortina de humo. El plan descrito arriba para una nueva moneda asiática de liquidación comercial no requiere una CBDC. Puede avanzar dentro de los sistemas bancarios actuales. Y en cuanto al tiempo que llevaría implantar las CBDC en las monedas fiduciarias de la alianza occidental, es muy probable que estas se hayan hundido hasta no valer nada mucho antes de que se puedan adoptar las CBDC.
[i] Para un resumen del artículo de Glazyev en Vedomosti, véase https://www.goldmoney.com/research/russia-s-intentions-are-clarifying
[ii] «Earmarking» es el término técnico con el que un banco central actúa como custodio del metal precioso de otro banco central.
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