Bancos centrales: repletos de papel moneda; escasos de dinero real

El Gold Money Index, creado por James Turk, es una fórmula sencilla pero lógica. Trata las reservas de oro de los bancos centrales como dinero internacional (la verdadera y única moneda de reserva del mundo, por así decirlo) y compara dichas reservas de oro con las reservas de divisas fiduciarias de los bancos centrales.

A primera vista, este tratamiento del oro puede parecer poco ortodoxo, pero nada más lejos de la realidad. Por ejemplo, según el Acuerdo de Bretton Woods de 1944, los bancos centrales internacionales confiaban en el dólar estadounidense porque, tras recibirlo en el comercio internacional, podía presentarse de nuevo en EE. UU. y canjearse por una cantidad determinada de oro. Por tanto, era el oro, y no los dólares (de papel), lo que saldaba la balanza de pagos entre las naciones y sus respectivos mercados.

Sin embargo, la historia demostraría que el Gobierno de Estados Unidos no podía cumplir su «promesa de oro». En 1971, ante el hecho de que numerosos bancos centrales extranjeros entregaban sus reservas de dólares estadounidenses a cambio de oro, Estados Unidos cerró «la ventanilla del oro» y dejó de canjear dólares por oro. Desde entonces, el dólar es papel moneda.

A medida que el comercio internacional ha crecido, también lo han hecho los pagos internacionales. Los bancos centrales extranjeros poseen ahora más de 10 billones de dólares en divisas extranjeras. El 60 % de esas reservas se mantiene en dólares estadounidenses y en valores denominados en dólares. El motivo del predominio del dólar es sencillo: desde Bretton Woods, el dólar ha sido la indiscutible moneda de reserva mundial, es decir, la divisa de liquidación preferida para todo tipo de actividades comerciales en el mundo que pueden tener o no tener relación con Estados Unidos o con los estadounidenses. Un supermercado ruso puede acordar la importación de vino de Chile; pagará a los chilenos en dólares estadounidenses, no en pesos ni en rublos. Cuando compras oro con GoldMoney, incluso si usas una moneda distinta del dólar estadounidense para financiar la compra, esa moneda tendrá que convertirse primero en dólares estadounidenses para que GoldMoney pueda comprar tu metal.

Sin embargo, existe una contradicción, identificada por el economista belga Robert Triffin en la década de 1960, entre la necesidad mundial de una moneda de reserva líquida, que obliga a Estados Unidos a mantener déficits comerciales persistentes, y la salud a largo plazo del dólar. Mantener constantemente déficits comerciales debilita el dólar y lleva a los países que acumulan un montón cada vez mayor de billetes verdes a buscar otras formas de preservar su riqueza. El estatus de moneda de reserva lleva consigo la semilla de su propia destrucción.

Esta es la situación a la que nos enfrentamos hoy. Los países con superávit de todo el mundo están hasta el cuello de pasivos del Gobierno estadounidense. Pero la Reserva Federal está decidida a devaluar el dólar para impulsar la recuperación económica de Estados Unidos. Así, estos países, en particular China, que posee unos 3 billones de dólares en reservas denominadas en dólares, se ven ante la perspectiva de ver cómo la imprenta de la Fed dilapida la riqueza que tanto les ha costado ganar.

Por eso buscan «salir por piernas» cambiando sus dólares por otros activos, en particular oro. Según las estadísticas oficiales, solo el 1,6 % de los 3 billones de dólares de reservas de divisas de China está asignado a oro. La media mundial es del 14,4 %. Por tanto, los chinos necesitan comprar mucho (y lo están haciendo) para cerrar la «brecha del oro».

Entonces, ¿hasta dónde podemos esperar que suba el oro como resultado de las compras de China y de otros? El Gold Money Index podría darnos una respuesta.

El «precio justo» del oro hoy

Como cabría suponer, el precio justo del oro sigue estando muy por encima del precio spot actual. Según las estadísticas más recientes del Fondo Monetario Internacional, la Composición por Monedas de las Reservas Oficiales de Divisas (COFER), es decir, el total de las tenencias oficiales de divisas en los bancos centrales, ha aumentado hasta superar los 10 billones de dólares estadounidenses (10,778,740,000,000 de dólares, para ser exactos). Por el contrario, las tenencias de oro de los bancos centrales se sitúan actualmente en solo 31 575 toneladas.

Si introduces ambas cifras en la fórmula del Gold Money Index (10,778,740,000,000 de dólares en divisas divididos entre 31 575 toneladas de oro), obtienes un precio justo de 10 617 dólares por onza.

Gold Money Index, enero de 2013

A medida que los bancos centrales y los particulares buscan aumentar su asignación en oro conforme el dólar estadounidense se devalúa de forma constante, cabe esperar que el oro se dispare desde los niveles actuales. ¿Hasta los 11 000 dólares? Quizá. Solo el tiempo lo dirá.

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