Balances de los bancos centrales

Ahora que hay cada vez más pruebas de crecimiento del PIB, debemos considerar un nuevo tema: el probable efecto sobre los balances de los bancos centrales, tomando como ejemplo la Fed de EE. UU.

Desde la crisis bancaria, la Fed ha adquirido cantidades sustanciales de valores como resultado de la ayuda que prestó a los bancos «demasiado grandes para quebrar» y, posteriormente, mediante la flexibilización cuantitativa. La mayor parte de la ayuda a los bancos, las titulizaciones de Maiden Lane y TALF, ya se ha devuelto. Pero desde entonces, la flexibilización cuantitativa ha hinchado el balance de la Fed hasta los 3,6 billones de dólares. La financiación de esta expansión se refleja principalmente en las reservas excedentes, que son depósitos a favor de las entidades depositarias por encima de sus reservas obligatorias.

A medida que suban los rendimientos de los bonos, es evidente que la Fed tendrá que asumir pérdidas en su cartera, que actualmente ascienden a unos 20.000 millones de dólares por cada punto porcentual de caída del valor de sus bonos del Tesoro de EE. UU. y a 13.000 millones en sus valores hipotecarios (aunque es probable que estos sean más estables en precio por su naturaleza autoliquidable). Hasta ahora, los bonos del Tesoro a 10 años han caído en torno a un 12 % desde finales de abril, y la Fed tiene 522.000 millones de dólares en bonos del Tesoro con vencimiento superior a 10 años. En términos muy aproximados, las pérdidas en sus bonos del Tesoro de todos los vencimientos rondarán los 200.000 millones de dólares desde abril, una cifra muy superior al propio capital de la Fed.

A primera vista, no importa que el capital de la Fed quede anulado, porque puede crear más de la nada con facilidad. Pero surgirá otro problema cuando tenga que subir los tipos de interés: ¿qué hará para evitar que los bancos retiren sus depósitos de reservas excedentes? Presumiblemente, subir el tipo de interés que paga por ellos. Pero probablemente al público en general le parecerá que la Fed está pagando a los bancos para que no presten dinero a empresas y particulares. Ahora mismo el interés sobre los depósitos de reservas es solo del ¼ %, pero ¿y si hay que subirlo al 3 % o al 4 %, o incluso más, para controlar el crédito bancario? Entre todos, los bancos ganarán entre 60 000 y 80 000 millones de dólares al año por dejar sus reservas excedentes en la Fed.

Se ve que el aumento de los rendimientos de los bonos y de los tipos de interés causará estragos en las cuentas de los bancos centrales. No tenía que ser así: la recuperación económica iba a permitir a la Fed reducir gradualmente su QE, y los déficits públicos iban a desaparecer a medida que se recuperasen los ingresos fiscales, lo que daría margen a la Fed para deshacer sus compras de deuda del Tesoro. En cambio, es probable que la subida de los tipos de interés le dificulte mucho reducir sus tenencias de bonos del Tesoro y, al mismo tiempo, eliminar todas esas reservas excedentes que generan inflación.

Los demás grandes bancos centrales se enfrentan al mismo problema, pues han ampliado sus balances tras la crisis bancaria. Se esperará de ellos que estabilicen el sistema bancario y que se aseguren de que los bancos infracapitalizados no sean aniquilados por la subida de los rendimientos de los bonos ni pillados a contrapié por su exposición a permutas de tipos de interés. Si, al mismo tiempo, los bancos centrales se ven obligados a recapitalizarse para parecer solventes, uno se pregunta qué efecto tendrá esto en las monedas correspondientes.

Puede que estemos a punto de descubrir lo sólidos que son realmente ellos y sus monedas.

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