
El oro y la plata siguieron con su reciente consolidación, mientras los rendimientos del Tesoro de EE. UU. se afianzaban y el índice del dólar ponderado por comercio se recuperaba ligeramente. En la sesión europea de esta mañana, el oro cotizaba a 2046 $, 3 $ por encima del cierre del pasado viernes, y la plata a 23,00 $, 15 céntimos por debajo en el mismo periodo.
Durante la noche, EE. UU. y el Reino Unido lanzaron un ataque contra los hutíes en Yemen, que hasta ahora solo ha provocado un pequeño repunte del oro y la plata. El petróleo WTI se ha afianzado esta mañana hasta los 75 $. Los precios del gas natural ya venían subiendo con fuerza: un 8,4 % en la semana y un 42 % en el último mes.
La perspectiva de los precios de la energía dependerá de cómo evolucione la crisis de Oriente Medio en un momento de demanda elevada por el invierno del hemisferio norte. Los dos gráficos siguientes muestran la situación actual del gas natural y del petróleo WTI.

El primer punto que conviene señalar es que la extrema volatilidad de los precios del gas natural los ha devuelto a los niveles de 2020, y ante una ola de frío o una interrupción del suministro podrían triplicarse con facilidad. En segundo lugar, el petróleo parece haberse limitado a consolidar la fase alcista de 2020—2022. En ambos casos, una escalada de la crisis de Oriente Medio, cada vez más probable con los ataques de EE. UU. y el Reino Unido contra posiciones hutíes, podría llevar los precios del petróleo sustancialmente más arriba.
Sin embargo, es difícil ver cómo la acción contra los hutíes va a mejorar la situación. Lo único que hará es confirmar que el Mar Rojo y Suez seguirán vedados al transporte marítimo en el futuro previsible, en lugar de facilitarlo.
Ahora existe un grave riesgo de que Irán responda al ataque contra los hutíes animando a Hezbolá a intensificar sus ataques, ya en aumento, contra la frontera norte de Israel. Y si EE. UU. y sus aliados responden con aún más agresividad, existe la amenaza de fondo de que se cierre el estrecho de Ormuz.
Mencionamos esto porque la creciente inestabilidad geopolítica va a afectar necesariamente al oro, que podemos correlacionar muy vagamente con los precios más altos del petróleo. Además están las consecuencias para las perspectivas de inflación. Hay indicios de que la amenaza inmediata para las cadenas de suministro globales, que llevaría a precios de consumo más altos, fue un factor importante en la decisión de atacar.
Pero si la situación empeora a partir de aquí, los mercados pueden despedirse de unos tipos de interés más bajos, algo que el repunte de los rendimientos del Tesoro sugiere que es posible. Este es nuestro siguiente gráfico.

El gráfico se encuentra en un punto técnico interesante. Nos indica que, tras caer del 5 % al 3,75 %, era probable una recuperación para poner a prueba el nivel de rendimiento del 4 %. Solo por el gráfico, ahora hay un 50-50 de probabilidades de que los rendimientos caigan más o suban con fuerza desde lo que parece un buen soporte subyacente.
El dilema para los operadores de oro será decidir si los rendimientos más altos son malos para el oro, o si la creciente incertidumbre en Oriente Medio genera una demanda adicional de metal precioso. El gráfico técnico del oro sugiere que, junto con los precios de la energía, el oro seguirá subiendo cuando termine su actual pausa técnica.
