Actualización del Índice del Miedo: junio de 2012

Se habla constantemente de la falta de rentabilidad del oro, lo que, en opinión de muchos analistas, lo descalifica como activo deseable, pero así se ignora la función tan importante y valiosa que cumple el oro como reserva de valor independiente y fiable.

El ahorro y la liquidez tienen valor, sobre todo en tiempos de incertidumbre, y también lo tiene un seguro. El oro es dinero y es también un seguro contra el fracaso de la moneda fiduciaria. ¿Cuánto vale proteger la riqueza que tanto te ha costado ganar frente a las decisiones arbitrarias y la incertidumbre de régimen que impregnan el mundo de la política monetaria?

El hecho sencillo es que personas de todo el mundo, en particular en Asia, están dispuestas a ahorrar en oro, como lo han hecho muchas durante generaciones. Saben que, pase lo que pase con los sistemas políticos, las monedas y las naciones, sus ahorros en oro probablemente les sobrevivirán. No hace falta animarlas, persuadirlas ni obligarlas a poseer oro. Eligen libremente usarlo como reserva de valor.

Algunos economistas han argumentado que la oferta de oro puede cambiar a medida que se extrae y se descubre más oro. Se citan como amenazas para la estabilidad de las existencias mundiales de oro los proyectos de minar asteroides o el fondo del mar. Quizá este argumento sea válido hasta cierto punto, pero pongamos las cosas en su justa perspectiva: la Reserva Federal puede crear un billón de dólares con solo pulsar un botón, mientras que extraer oro en el cinturón de asteroides exigiría un programa espacial de proporciones épicas y queda fuera de nuestra tecnología actual. Las fuerzas de oferta y demanda que actúan en el mundo del dinero en oro son infinitamente más lentas que las del mundo de los bancos centrales y la moneda fiduciaria. Esta sencilla realidad explica por qué algunos, concretamente quienes controlan la imprenta, se resisten con tanta fiereza a la idea del oro como dinero y lucharon durante tanto tiempo por desterrarlo. Cui bono, en efecto.

Índice del Miedo, junio de 2012, 1913-2012

El valor del oro es claro, pero ¿hay una forma mejor de cuantificarlo? Ahí es donde el Índice del Miedo resulta sumamente útil: emplea la ecuación oficial de Bretton Woods, rescatada por James Turk, para medir el valor relativo del oro, es decir, su tipo de cambio con el dólar, comparando la cantidad de dólares en circulación (medida en M3) con las existencias de oro del Tesoro de EE. UU. que antaño respaldaban los billetes en circulación. Nos da una buena idea de lo infravalorado que está el oro y de lo alto que podría llegar su tipo de cambio cuando se resquebraje la confianza en el dólar y en sus monedas fiduciarias hermanas. El Índice del Miedo subió al 10 % durante el pánico del dólar de la década de 1980 y al 30 % durante la Gran Depresión. Tras tocar fondo en poco menos del 1 % en 2001, hoy se sitúa por debajo del 3 %, lo que desmiente las acusaciones de una «burbuja del oro». Lleva más de una década subiendo, pero aunque la marea ha cambiado, al oro todavía le queda mucho camino para acercarse siquiera a su valor razonable. El potencial del oro es enorme.

Índice del Miedo, junio de 2012, 1971-2012

Tras una pequeña pausa en 2010, la oferta de dólares sigue creciendo. La crisis del euro ha aumentado la demanda de dólares y el M3 de EE. UU. podría superar los 15 billones de dólares este año. Cuando eso ocurra, habrá más de 1800 dólares fiduciarios por cada gramo de oro de la reserva de oro de EE. UU. Eso supone más de 57 000 dólares por cada onza. Incluso si la Fed se quedara quieta, lo cual es improbable, el oro estaría enormemente infravalorado.

Cuando los excesos fiscales y monetarios de las políticas económicas keynesianas empiecen a afectar a la confianza en el dólar y amenacen su condición de moneda de reserva, el Índice del Miedo nos mostrará hasta dónde puede llegar el oro.

Quizá por eso se espera que los bancos centrales compren más de 500 toneladas de oro en 2012. No lo harían si el oro fuera «una materia prima más».

Ecuación del Índice del Miedo

James Turk lleva años escribiendo sobre el Índice del Miedo, como puedes ver en su sitio web Free Gold Money Report.

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